viernes, 17 de septiembre de 2010

PREGUNTAS PARA UN INSOMNE

¿Vas a intentar dormir? ¿No sabes que todo seguirá igual cuando te despiertes? ¿Confías en que después de un sueño profundo, si consigues conciliarlo, amanecerás transformado de algún modo? ¿Y de qué querrías desprenderte? ¿O qué querrías ganar? ¿Acaso estarías dispuesto a sacrificar algo para obtener algo? ¿Podrías, en cualquier caso, reconocer al despertar que ya no eres el mismo y actuar en consecuencia, es decir, no engañarte más, desnudarte, ser capaz de atravesar los días sin una pizca de autocompasión? ¿Es eso, el desencanto contigo mismo, lo que querrías disolver en el sueño? ¿O, más bien, se trata de la propia imagen que te has hecho de ti, sea la que sea, el retrato interior que se interpone siempre entre el rostro de otro y tu cuerpo, los rasgos distorsionados que gesticulan desde dentro de ti cuando hablas con otros y que te impiden escucharte a ti mismo y escuchar a los demás? ¿Es eso lo que quisieras que quedara abismado en el sueño, en algún sueño de abismos ilimitados en los que caería sin fin, más como una piel gastada que como un cuerpo desplomado, la sombra que no te permite ser quien eres, si acaso eres alguien? ¿Y crees que, aun si lograras dormir, si luego pudieras soñar, y además hacerlo con ese abismo, permanecería cayendo para siempre como un lastre en ese sueño y no volvería a incorporarse a ti en cuanto te despertaras?

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