martes, 19 de marzo de 2019

UNA PREGUNTA CUYA RESPUESTA ES DESEO

Volviste a desear todo el deseo,
pero el deseo deseaba
no ser ya deseado.
Contra tales deseos, desear el deseo
era desear lo imposible,
era posibilitar lo indeseable.
Sólo cabía entonces desear que lo deseado
bajo el nuevo deseo
no fuera ya materia deseada,
o al menos materia deseada como entonces,
que resurgiera otra vez el deseado destello
que nos llevaba a desear lo indeseable.
Creció en ti de nuevo el deseo de ser
el más puro deseo en los ojos que clavaban
en los tuyos su impuro deseo formado de impaciencia.
Desear, desear, en un sentido estricto,
no era ya lo mismo que entonces deseabas:  
cuando el deseo no estaba carcomido por la huella
de un deseo anterior que te desconcertaba,
te convertía en un ser de deseo que serpenteaba
por la piel subvertida de cada cuerpo deseado
como si la vida fuera algo que pudiera dejar de desearse,
atrapabas miradas deseosas,
coleccionabas gestos del más candente deseo
que no se desdecían al tocarte: deseabas
ser por el deseo acariciado, subvertido,
convertirte en una cápsula de deseo portátil,
ser mucho más deseo, más deseo, más deseo,
todo el deseo del mundo
llovido sobre tu piel, la deseada
por todos, la que se hacía desear
porque sabía que el deseo
es una pregunta cuya respuesta es deseo.

1 comentario:

  1. Hola, buenos días, Rafael-José:
    Soy Miriam Querol, coordinadora editorial en la revista Matador, de la editorial La Fábrica. Me gustaría ponerme en contacto contigo. No encuentro ningún mail de contacto y por eso lo intento por aquí.
    ¿Podrías pasarme tu contacto a revistamatador@lafabrica.com?
    Muchas gracias y enhorabuena por el blog,
    Miriam

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