lunes, 19 de mayo de 2014

UNA ACLARACIÓN SOBRE MI RELATO "PALAZÓN. UNA CRÓNICA"

En una entrada malintencionada publicada ayer en su blog, el traductor José Aníbal Campos sugiere la posibilidad de que mi relato "Palazón. Una crónica" esté dedicado al traductor José Luis Reina Palazón, amigo mío desde los tiempos en que ambos residíamos en Alemania. En absoluto es esto así. El protagonista de ese relato está inspirado en una persona a la que, en mi infancia, solíamos ver mi madre y yo paseando por las calles del barrio de El Toscal de Santa Cruz de Tenerife. Mi madre me decía entonces que aquel señor encorvado, adusto, que rondaba en aquella época los ochenta años, "había tirado al mar a gente metida en sacos durante la guerra". El apellido Palazón, habitual en Canarias, lo escogí por su sonoridad, por su evocación de las paladas de tierra con que se enterró a tanta gente en fosas comunes después de palizas y fusilamientos en masa. Nada tiene que ver, por supuesto, con José Luis Reina Palazón, poeta y traductor sevillano que residió durante mucho tiempo en Fráncfort, con quien me une, como digo, una vieja amistad y a quien envío desde aquí un gran abrazo. Considero absolutamente despreciable que el señor Campos, en su afán por atacarme, haya pretendido meter cizaña mediante un recurso tan torpe, tan gratuito, como es interpretar la coincidencia del apellido de mi protagonista con el segundo apellido del traductor sevillano como una alusión por mi parte. Y me parece que semejante disparate, producto de la peor de las sañas, invalida por sí solo las descalificaciones que sobre mi persona se vierten en esa entrada de su blog. 

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