lunes, 29 de octubre de 2012

EL NACIMIENTO DE UN NUEVO BLOG

Acabo de abrir un blog destinado a confabulaciones, dispepsias, liviandades y elucubraciones varias. Se titula 'Parodias y profanaciones' y contiene un archivo (que unos llamarán tesoro y otros, azote) de textos que una vez figuraron en estas 'Travesías'. Aquí el enlace o desenlace:

www.parodiasyprofanaciones.blogspot.com

2 comentarios:



  1. ¿Y mi gloria, Raphael, qué será ahora de esa gloria fugaz que creí conquistar? Yo, que me henchí y me insuflé mientras cada uno de los miembros del cónclave insulocastrario fijaba en mi pechera (todos reunido bajo un mismo techo palaciego) galones de nácar y oro antiguo, cruces púrpuras de batallas ganadas, estrellitas belicosas chispeantes como la primera nieve. ¿Ahora qué, Dios mío, ahora qué? ¿Quién me pondrá la toga y el birrete encima y me lavará las manos para, a continuación, decirme: ¡Muy bien, Paleto, lo has logrado, contigo lo hemos logrado! ¡Eres nuestro espantapájaros número one! ¡Metafísica o Muerte! ¿Ahora qué, Raspahiel, ahora qué? ¿Ahora qué voy a hacer cuando vuelvas tú a ensuciar los templos con tu pimienta amarga y digas lo insolííto bajo las grandes y gordas nubes de Madrid ? ¿Cómo podré soportar que mi ascenso de Castor a Ratoncillo, de Mediopelo a Mamarracho, de Gestoplano a Piruetita se vea interrumpido y el rito y el ritual de glorificación de mi yo no se produzca sobre la losa fría de estas hesperia desesperada? Me dirán, a altas horas de la noche, cuando los niños duermen y los borrachos dicen la verdad, ciertos papagayos: ¿Ves, mindundi enarbolado, ves? Tú no tienes ni tendrás la categoría para acallar la fuerza de la alianza eterna. Y yo tendré que pensar que mi gloria, mis galones, mi golpe de grasa se han ido por el retrete por que tú, miembro honorífico de PIARA (Plataforma Independiente Anti-Robayna y Aledaños), has vuelto para darle la vuelta al Rey de Reyes. Pero: ¿Y yo qué? Yo sólo quería migajas y un puestito reservado, como bufón al menos, en el palco de honor de las grandes publicaciones canallas. Me estaba esforzando, caligráficamente incluso, por escribir como los Dioses. Llegué a comprarme un maletín como el de EL y a salir a la calle con las medallitas bamboleando en mi pechera, orgulloso, diciéndome: Yo, Grande de España, reuniré a todos los ejércitos metafísicos del reino para un Encuentro allende de la ínsula, y me henchí y me henchí hasta deformarlo todo y creer (y hacer creer) que era yo el que organizaba dicho Encuentro, cuando no, que no que no, dices que me quiere pero no. Menos mal que hay Caníbales Rambo´s que me levantan los pies del suelo para que caiga y, por víscera y baba, me ladran, a altas horas del vino, para decirme que soy el vehículo que conducirá al desprestigio a no sé qué metaquística insular. ¿Ahora qué, Raspahiel, ahora qué? ¡Dónde mi gloria de glorieta si, al final, vuelves con otro blossss de hogueras picantonas! Estoy solo. Tengo sed. Raimunda. Si me queréis, irse.


    Sergyo, Ratoncyto Pérez, Barreto.

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  2. Bueno, monsieur Serge Barretou, ya se ha despachado (y despechado) usted a gusto. A mí no me venga con monsergas. Estas cosas le pasan a usted por meterse en camisas de once varas. Once varones y medio, por cierto, más o menos, pujaron donde no debieron y empujaron hasta que pudieron. No haberse henchido usted, no haberse insuflado vuesarced de ínsulas la pocha pechera. ¿Galones usted, galán de Dios? A galeras lo mandaba yo. Su invención en cuanto a siglas, su talento en cuanto a apodos y sus florituras lacrimógenas son de muy baja calidad. Al menos lo que ha tenido a bien dejar caer por aquí. Los cerdos, todo sea dicho, esos benditos animales que conforman las nada adocenadas piaras, no se merecen sus apaños de siglas. Lo único que puedo decirle es que se las apañe como pueda. Vaya, organice y recite en todos los festivales 100 orillas que quiera, arrejúntese con quien le dé la seña gana, piruetee travieso por ahí, hágase el valiente, mímese y minimícese, háblele a las adelfas o a las estatuas yacentes en medio de las ramblas --texto meritorio el suyo aquel acullá, por cierto--, pero a mí luego no me pida explicaciones. Que cada cual arree con lo suyo. Déjeme descansar. Deje a cada cual reponerse, alma de cántaro, que son ya muchos años de brega y compadreo. Por cierto, le recuerdo que yo nunca he regresado: siempre estuve allí. Como los fantasmas en las mansiones encantadas.

    Nota.- Con este mío quedan cerrados los comentarios para esta entrada travesera, que no era más que un anuncio del nuevo blog paródico y profanatorio que les promete a usted, monsieur Serge Barretou, y a todos los lectores interesados, amenas y provechosas lecturas en inmediatos futuros.

    ¡Salud, insularidad y república!

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