jueves, 5 de abril de 2012

VIÑEDOS DE TEGUESTE

Pasé yo el otro día (todo esto viñedos) por aquí
caminando (lomas quietas, veladas) poco tiempo,
un paseo (pues el vino irradiaba sus melodías de sangre),
y pensaba en el tiempo (piconera o montaña
mordida en sus costados), en cuánto tiempo queda
hasta el fin de los tiempos (melodía
de un pájaro mecida por el viento),
paseaba y pensaba y reía en
mis adentros (mis adentros viñedos, cañerías resecas, un bidón oxidado,
la puerta que da al campo), y al volver me detuve
en una de esas tascas (se anunciaba la lluvia
como un tímido abrazo) que venden vino nuevo
para que arda en el cuerpo.

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