lunes, 3 de noviembre de 2014

EL CABILDO DE TENERIFE CENSURA MI PROYECTO VISIONARIO

Me es ingrato anunciarles que los responsables del programa Visionarios de Tenerife, puesto en marcha por el Cabildo de Tenerife, han censurado el proyecto que presenté y que publico ahora bajo estas líneas para darlo a conocer a la opinión pública. En un tuit lanzado hace unos días, me comunicaban que "la idea no se ha publicado por considerarse inadecuado su contenido". Un programa que admite todo tipo de ideas, desde plátanos congelados en rodajas hasta una mascota con forma de pato para la isla de Tenerife, un programa que lanza alegremente lemas como "las ideas llevan a otras ideas y así hasta el infinito y más allá" o "las ideas que no se comparten son como velas sin viento", que parecen una mezcolanza de Einstein y Paulo Coelho, rezuma contradicción al censurar un proyecto que, como el mío, solo busca embellecer una ciudad alicaída, incívica, sucia y gris como Santa Cruz de Tenerife; y, a partir de aquí, proponer un modelo de embellecimiento y ornamentación sostenible y biodegradable para todos los espacios urbanos de la isla. Permítanme compartir con ustedes, amigos, el proyecto que el Cabildo de Tenerife ha censurado.


RED DE CANALES URBANO-ESCATOLÓGICOS

Mi propuesta para el programa "Visionarios", del Cabildo de Tenerife, consiste en la instalación de una red de canales urbano-escatológicos en las áreas urbanas de la isla de Tenerife. Inicialmente, en una primera fase piloto, se instalaría esta canalización en Santa Cruz de Tenerife. En una segunda fase, en las ciudades de San Cristóbal de la Laguna, Puerto de la Cruz y Costa Adeje. Y, por último, en el resto de áreas urbanas del territorio insular.

El proyecto “Canalización urbano-escatológica para la isla de Tenerife" parte de la necesidad de dar una solución al alto índice de residuos fecales de procedencia humana existente en la isla. Del mismo modo, en el origen de este proyecto yace la preocupación por el importante número de fuentes de aguas estancadas, de lagos urbanos desaprovechados, de estanques de patos erradicados, de plazoletas de ranas que han perdido su capacidad de eyacular sin prisa ni pausa. Todo ciudadano responsable, y partimos de la base de que cualquier ciudadano de Tenerife lo es, sería incapaz de realizar sus necesidades en la vía pública. La calle, entre la gente de esta isla, se concibe como un espacio de convivencia ciudadana, el sanctasanctórum de la limpieza y de la higiene cívicas. Sin embargo, incluso el ciudadano más respetuoso, incluso el más modélico de los tinerfeños, puede verse alguna vez, por la circunstancia que sea (urgencia, ebriedad, indisposición) en la necesidad de orinar (o incluso defecar o vomitar) en plena calle. El sistema que propongo consiste en instalar nueve o diez macrofuentes de deposición en puntos estratégicos de la ciudad. Estos dispositivos permitirían que cualquier ciudadano a quien le urgiera hacer sus necesidades (o incluso escupir o vomitar) fuera de casa, y cabría pensar sobre todo en la juventud tinerfeña, tan sanamente juerguista, que tiene derecho de vez en cuando a distraerse con un poco de ron o con unas cervezas, cualquier ciudadano, por tanto, en ese desagradable trance, podría acudir a una de esas macrofuentes de deposición, llamadas “recogedores urbano-escatológicos” e instaladas en las zonas más céntricas de la ciudad, para realizar allí sus necesidades; estas, las necesidades, posteriormente, mediante un sistema de desodorización biodegradable único en el mundo, serían tratadas con el fin de proporcionarles un aroma agradable, y, a continuación, a través de una amplia red de canales perfectamente sostenible, subacuáticamente iluminada y juguetonamente serpenteante por toda la ciudad, serían conducidas a modo de ornamentación urbana en un despliegue visual multicolor por el que acabarían conociéndonos como “la isla de los mil canales urbano-escatológicos” o "la Venecia de la caca flotante de colores". Con este novedoso proyecto se terminaría con las esquinas malolientes, con las jardineras de flores podridas, con las fuentes contaminadas, con los portales humedecidos a altas horas de la madrugada, con las vomitonas indiscriminadas a la vista de la familias decentes y hasta con la proliferación de roedores inmundos en las calles de nuestras ciudades.

Espero que este proyecto obtenga los votos que se merece y que, sea o no el ganador, reciba del Cabildo de Tenerife una atención lo suficientemente importante como para convertirlo pronto en realidad. Creo que la isla lo está necesitando.

                                                                                                                                                                                                                                                          Tenerife, a 28 de octubre de 2014

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